¿Se puede echar azufre en la vía pública para repeler las micciones de los perros?



Es importante saber que, el azufre (polvo amarillento) es un una sustancia peligrosa que puede afectar a la salud cuando es inhalado, ingerido o por contacto con la piel.

Este producto normalmente se ha utilizado con la creencia errónea de que los perros no se acercarían a la zona para olisquearla y después marcarla con su orín, pero no existe evidencia científica de su efecto repelente para evitar que los animales de compañía se acerquen para orinar en las fachadas de los edificios.

En la ciudad de Barcelona la “Ordenança del Medi Ambient” (publicada en el BOPB el 2 de mayo de 2011), en su artículo 52-5 dispone: “Abocaments prohibits: Està prohibit abocar al clavegueram municipal i a la xarxa metropolitana d’evacuació i sanejament d’aigües residuals tota classe de matèries o productes, procedents d’usos domèstics, industrials, sanitaris, comercials, de la construcció o de qualsevol altre ús, en estat líquid, sòlid o gasós…”.

Y en la localidad de Madrid, se establece en su “Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y Gestión de Residuos”, de 27 de febrero de 2009, en su artículo 13, que “está prohibido abandonar en la vía pública o, en general, en cualquier espacio público, cualquier tipo de residuo, así como realizar cualquier otra conducta que pueda ensuciar la vía o espacios públicos o ir en detrimento de su higiene y aseo”.

Además, el Catálogo Europeo de Residuos CER, recoge como residuos peligrosos aquellos que contienen sulfuros peligrosos (código 06 06 02).

Con carácter general dicha práctica está prohibida, pero debes confirmar la información en la ordenanza municipal de tu municipio, dirigiéndote a la Oficina de la Atención Ciudadana de tu Ayuntamiento. En el caso de que conocieses algún lugar donde se vierta este producto, te recomendamos que hagas fotografías e informes a la delegación de medio ambiente del Ayuntamiento en cuestión.

Por tanto, de la misma forma en la que se sancionan las deposiciones de productos químicos en la vía pública, también son sancionables las deposiciones de excrementos de nuestras mascotas si no son recogidas, y las micciones en las fachadas de los edificios y en el mobiliario urbano.

Citaremos la Ordenanza Municipal del Ayuntamiento de Barcelona (publicada en el BOPB el 15-09-2014), sobre “Protección tenencia y venta de animales”, en cuyo artículo 59.4 b) considera entre las infracciones leves “Permetre als animals domèstics efectuar les seves miccions a les façanes dels edificis i al mobiliari urbà o afectar amb les miccions, especialment de gossos i gats, els pisos confrontants, ja siguin els superiors, els inferiors o els laterals, les façanes o la via pública per no haver pres les mesures necessàries per evitar-ho”.

Asimismo, en la Ordenanza anteriormente citada de la ciudad de Madrid, se establece en su artículo 21, que “las personas que lleven animales de cualquier especie serán responsables de cualquier acción de los mismos que ocasione suciedad en las vías y espacios públicos”.

Es claro que, en caso de colisión de intereses, entre los ciudadanos que no tienen mascotas y desean vivir en un medio ambiente limpio, no puede transgredirse la protección de intereses que son superiores a los meramente individuales. El civismo empieza por un comportamiento respetuoso en todos los ámbitos.

En los Ayuntamientos de muchas ciudades alemanas (Köln, por ejemplo), donde se paga un impuesto por la tenencia de animales domésticos, se imparten cursos gratuitos -y obligatorios- para las mascotas y sus dueños. En ellos se aprenden normas básicas de comportamiento urbano y se recibe información sobre la legislación que a todos (dueños, animales, agentes de vigilancia) nos incumbe. Es una buena iniciativa: información frente a incivismo, respeto frente a barbarie.

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